Un imperdible de la cocina chilena contemporánea. Esta receta original de machas a la parmesana mezcla unos pocos ingredientes, para lograr un platillo que destaca el sabor marino único de las machas, pero también la cremosidad de la mantequilla y el parmesano. Perfectas para lucirse en un aperitivo y celebraciones especiales. Tip: para mejores resultados y ahorrar tiempo, usa las machas limpias de Mariscos de La Concha.
Tiempo de preparación:
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40 minutos
Ingredientes (para 4 personas):
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20 machas en media concha de Mariscos de La Concha
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100 g de mantequilla
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100 ml de vino blanco (o espumante)
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100 g de queso parmesano rallado
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100 g de queso mantecoso laminado
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Pimienta negra recién molida
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Sal a gusto
- 100ml de crema de leche (opcional)
Preparación:
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Precalienta el horno a 180 °C. Mientras tanto, descongela las machas en su media concha a temperatura ambiente por 30 minutos.
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Separa cuidadosamente la lengua de cada macha sin retirarla de su concha.
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Coloca sobre cada macha un trocito de mantequilla del tamaño de un garbanzo y una cucharadita de vino blanco (o champaña).
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Agrega encima una lámina de queso mantecoso del tamaño de una estampilla y luego una cucharadita de queso parmesano. Y si quieres darle extra cremosidad, añade opcionalmente un chorrito de crema de leche.
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Salpimienta a gusto y dispón las machas sobre una bandeja para horno.
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Hornea por aproximadamente 6 minutos o hasta que comiencen a burbujear. ¡Ojo! Retíralas apenas estén listas para evitar que se recocinen y se pongan duras.
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Sirve de inmediato y acompaña con pan crujiente y una copa de buen vino blanco.
¿Con qué vino acompañar las machas a la parmesana?
Lo ideal es con un vino blanco de calidad, como un Sauvignon Blanc o un Chardonnay con buena acidez. También puedes optar por un espumante seco -brut o extra brut- que resalta el sabor del queso y equilibra la textura cremosa del plato.
Este es el origen de las machas a la parmesana
Las machas a la parmesana nacieron en Chile, pero con inspiración italiana. La receta fue creada en 1957 por Edoardo Melotti Ferrari, un joven italiano oriundo de la región de Emilia-Romagna -la tierra del parmigiano- quien fundó el restaurante San Marco en Viña del Mar. Junto a su primo, decidió unir lo mejor de ambos mundos: las machas chilenas y el queso parmesano italiano. Así nació este emblemático plato de aperitivo, que revolucionó la forma de disfrutar mariscos en nuestro país. Desde entonces, las machas a la parmesana se han convertido en un clásico infaltable de la gastronomía chilena.